¿Qué es el fieltro?

Un arte milenario

 

A los que trabajamos con el fieltro nos gusta contar que Noé, para acomodar el largo viaje en su arca, había cubierto el suelo con la lana que había esquilado de sus corderos. Pero hasta que las aguas bajaran y los animales abandonaran el arca no se dió cuenta de que ellos habían pisoteado y formado una compacta alfombra de lana. Así nació el primer fieltro.

Esta pequeña leyenda contiene ya lo esencial de nuestra respuesta. En efecto, el fieltro de lana se caracterizaba por la tendencia natural que tienen sus fibras de enredarse bajo la acción conjunta del calor y de la humedad, de la presión y de los golpes repetidos. Esta cohesión no es por lo tanto realizada ni por agentes de unión o adhesivos, ni por una ligadura o tejido.

Primitivamente, el fieltrado se hacía a mano, después del esquile y lavado de la lana. El principio queda, en nuestros días idéntico, pero en la era de la industrialización, los procedimientos han sido mecanizados y perfeccionados.

Como indica la anterior anécdota, la lana es indispensable para hacer fieltro, y todos los ensayos efectuados con otras fibras sin mezcla de lana han fracasado. Esto se debe a que únicamente la lana posee esta disposición natural a enfieltrar. En la fabricación de fieltro no se puede pues, prescindir de una cierta proporción de lana.

Ciertos cabellos y pelos sirven igualmente para hacer fieltro, pero ellos no son fieltrables más que después de un tratamiento especial: la secreción.

La cuestión de saber cómo las fibras de lana son susceptibles de formar una tela sólida y homogénea bajo la acción del calor, la presión, la humedad y el frotamiento, ha hecho brotar mucha tinta. Pero hace falta conocer bien la estructura de las fibras de lana para comprender este proceso natural del cual el hombre ha sabido sacar provecho.

Un sencillo examen microscópico nos muestra que la superficie de las fibras está cubierta de pequeñas escamas; gracias a ellas las fibras de lana se enredan y constituyen el fieltro. A esto se le añade el rizado de las fibras de lana que les permite entrecruzarse durante el fieltrado y adherirse mutuamente gracias a la superficie escamosa.

Los fieltros de lana se encuentran bajo las formas más diversas: telas para confecciones, de buena calidad, hasta discos de pulir. Sus posibilidades de uso son muy extensas.

El arte del fieltro es milenario

Después de los siglos el hombre sabe fabricar con el vellón de las ovejas trajes calientes. El oficio de tejer y el de hilar han llegado a ser los símbolos de este arte. Pero el arte de fabricar fieltro se remonta a tiempos más antiguos.

Cada noticia prehistórica descubierta, nos aporta un nuevo testimonio sobre la riqueza insospechada del genio inventivo, del gusto y del grado de perfeccionamiento obtenidos en la fabricación del fieltro y sus aplicaciones. El Museo Nacional de Copenhague posee casquetes de fieltro gruesos y sólidos que datan de los principios de la edad de Bronce. Estos casquetes de más de 3500 años se han encontrado en antiguas sepulturas de Jutland y Sleving del Norte. Allá, los técnicos del fieltrado y del tisaje se combinaron. Muchos tejidos superpuestos habían sido enfieltrados juntos por un procedimiento de batanado muy complejo. Estos objetos de un raro valor, adornados de guarniciones y cordones, pertenecían a las galas y además protegían del frío y de los golpes de espada.

La fabricación del fieltro de lana

La lana de oveja es la materia prima por excelencia para fabricar el fieltro. Las propiedades de la lana (finura, rizado, longitud, elasticidad, superficie escamosa y capacidad de hincharse) son particularmente importantes para la fabricación de un fieltro.

esquema del proceso de la fabricación del fieltro

La lana es primero escogiga según su calidad, finura y longitud, después lavada y secada. Si la lana está muy cargada de pajas y materiales vegetales es necesario proceder a un carbonizado.

Como en la hilatura de lana cardada, las primeras operaciones son: la "mezcla" y la "apertura". Una mezcla se puede componer de las materias más diversas. Estas son pesadas y mezcladas bien en pilas o por vía neumática. Esta mezcla pasa varias veces por un cardador en el cual los tambores guarnecidos de puntas, abren y mezclan bien las fibras.

almacén

Almacén

El velo de carda es sacado en toda su anchura y enrollado en capas superpuestas hasta el número de capas necesarias para formar un fieltro de peso prescrito, se corta la napa y se le enrolla.

El fieltrado se basa en la acción combinada de la presión, frotamiento, calor y humedad sobra las fibras de lana. Estas, gracias a su rizado y a sus escamas se entrecruzan más estrechamente las unas con las otras, y la napa se hace así más compacta. El velo inicial, tan tenue se convierte así en un textil relativamente sólido, el fieltro.

Apertura de la lana

Apertura de la lana

El arte del fabricante de fieltro consiste en regular bien la amplitud y la duración del movimiento de va y ven, el grado de humedad y la temperatura para obtener el mejor fieltrado posible. Pero la lana es una materia viva, y sus reacciones a todos los tratamientos difieren según su país de origen, el clima y las intemperies que sufrieron las ovejas. Para cada nuevo lote hace falta encontrar, por ensayos sucesivos, las condiciones óptimas de fieltrado.

Si el fieltrado une las fibras de lana de una manera relativamente suave, la operación siguiente, batanado, las somete por contra a un tratamiento mecánico más severo.

Reunión del velo de la carda emborradora

Reunión del velo de la carda emborradora

El batanado

No todos los fieltros son batanados. El batanado es indispensable para los fieltros que deban poseer una cierta consistencia y una dureza elevada. Según el espesor, puede haber un encogimiento de hasta 50% en longitud y anchura.

Como para el fieltrado, casi cada lote se comporta diferentemente, es necesario, batanando las primeras piezas establecer para un lote nuevo los datos.

Máquina cruzadora del velo de la emborradora a la repasadora

Máquina cruzadora del velo de la emborradora a la repasadora

En el curso del batanado las fibras de lana se entrecruzan todavía más estrechamente y se encajan tan bien las unas en las otras por sus escamas que guardan siempre su posición.

Independientemente de la estructura de las fibras, hay que tener en cuenta que el batanado generalmente se efectúa en medio alcalino o ácido: el Ph del medio tiene considerable influencia sobre el efecto propuesto.

En el caso del batanado ácido, por ejemplo, la contracción se opera a partir de de Ph 4 y prosigue mientras el Ph continúa bajando. Bajo la acción mecánica, la fibra sufre un alargamiento con el mínimo de esfuerzo.

En medio alcalino, el batanado queda en principio favorecido y la facultad de extensión de la fibra. Más allá de un Ph determinado, el efecto de batanado disminuye definitivamente: el batanado en medio alcalino requiere un cuidado más delicado y debe ser mucho más vigilado que el batanado ácido.

La mayor parte de los fieltros son batanados en los "batanes a mazas". Estos pueden llevar 1, 2, 3 ó 4 mazas según el peso del fieltro a batanar. Las mazas golpean alternativamente, provocando así un movimiento de la tela.

Enfieltradora a vibración doble con rodillos de alimentación y dispositivo de arrollamiento para los fieltros

Enfieltradora a vibración doble con rodillos de alimentación y dispositivo de arrollamiento para los fieltro

Como el fieltro tiende a encoger tanto en longitud como en anchura es necesario recuperar; se previene conservando la anchura inicial mientras que la longitud disminuye considerablemente.

Después del batanado se somete generalmente a los fieltros finos así como a los blancos a un "desalquitranado". A pesar de las prescripciones, los granjeros que abastecen la mayor parte de la materia prima, utilizan todavía para marcar sus rebaños diferentes clases de alquitranes o resinas sintéticas que es imposible de eliminar con los detergentes usuales.

Introducción de la pieza enfieltrada en el batán de tres mazas

Introducción de la pieza enfieltrada en el batán de tres mazas

El lavado

Al batanado y desalquitranado sucede el lavado del fieltro. Los ensimajes y agentes del batanado, los disolventes del alquitranado, así como las impurezas son eliminados con ayuda de detergentes neutros o alcalinos.

El efecto del lavado es intenso, pero hay el riesgo de la formación de arrugas de lavado que no aparecen más que después de la tintura y que son prácticamente imposibles de eliminar.

En el curso del lavado, se produce un alargamiento, sobretodo en los fieltros finos, por lo que es necesario tomar las debidas precauciones.

Lavadora rápida. Las piezas ligeras lavadas en esta máquina son liberadas de agentes de ensimaje, de batanada y otras impurezas

Lavadora rápida. Las piezas ligeras lavadas en esta máquina son liberadas de agentes de ensimaje, de batanada y otras impurezas

La tintura

Después del lavado las piezas que quedan crudas o son teñidas en fibra, pasan directamente al secado; las otras van a la tintura.

Las acciones mecánicas a las que la pieza está sometida durante la tintura exigen que el fieltro posea una cierta resistencia. La tintura del fieltro presenta grandes dificultades debidas a su estructura. Incluso en los fieltros de pura lana, que en la mayor parte de los casos presentan mezclas procedentes de varios lotes de lana, se tiene el riesgo de obtener tintes desiguales. Este riesgo es todavía mayor cuando la fibrana, el algodón y las fibras sintéticas se encuentran mezcladas en la lana.

Los fieltros que no se han sometido a un batanado a fondo en las operaciones precedentes, continúan batanándose en el baño de tintura, lo que provoca cierto encogimiento. Al contrario, los fieltros batanados a fondo, sufren un cierto alargamiento en el curso de una operación de tintura prolongada. Es necesario tener en cuenta estas variaciones de dimensiones cuando se fija la duración del batanado: esto exige una larga experiencia.

Barca de teñir de acero, que permite la tintura de cuatro piezas. Cerrando el capot permite una economía de vapor y disminuye la formación de vaho

Barca de teñir de acero, que permite la tintura de cuatro piezas. Cerrando el capot permite una economía de vapor y disminuye la formación de vaho

La tintura necesita una ebullición de 2 a 4 horas. Si no se obtiene de pronto el matiz deseado, el tintorero debe corregir añadiendo pequeñas cantidades de colorante. Para obtener un reparto uniforme del colorante sobre la lana se añaden también agentes de unísono.

Si, a causa del color natural de la lana, no se pueden realizar ciertos tonos muy claros, hay que blanquear previamente el fieltro. Normalmente se consigue tratándolo con un agente reductor. Pero si es necesario obtener un fieltro perfectamente blanco, se blanquea primeramente con oxidación con agua oxigenada. El efecto de blanco puede ser todavía mejorado por la adición de una agente de blanqueo óptico.